Sí, es muy necesario, porque los audífonos deben proporcionar una determinada cantidad de amplificación de sonidos que depende directamente del grado de pérdida de cada usuario.

Posteriormente los audífonos deben calibrarse para obtener el balance adecuado de tonos y de salida máxima y así evitar que se produzcan molestias con los sonidos muy fuertes.

Sólo la información de una audiometría permite hacer ambas cosas, selección y calibración.
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